
Hace ya bastantes meses que no publicaba, debido a razones diversas, pero hoy he empezado de nuevo.
Estaba estresado, ya no daba más, mis piernas parecían pesar más que mis pensamientos y el cerebro lo sentía tan hinchado que no dejaba explotar mi cabeza sino más bien la aprisionaba contra mí ser. La muerte es así, la muerte de algo es triste, porque conlleva tristeza, y pareces más que sencillamente muerto, un fiambre; si claro algo esponjoso que no se mueve y es apretable.
Mi muerte fue un turbulento río de pocas esperanzas para mi creatividad, pero también lo fue para mis sueños, me morí porque deje de soñar, de ver más allá de mis ojos y sentirme vivo, respirar smog, toser y llorar, tratando de tirar toda la mierda que expulso en mis convulsiones creativas.
Hoy he dejado mi muerte para nacer en otra forma, quizás algo mas liberado, y dejando muchas cosas que adopte estereotipándome en un medio ya estereotipado. ¿Qué hace un loco de 23 años tratando de volverse más loco aún?. El sentirme con un grado de poca cordura quizás me ayude a disipar aquellas cosas que me atormentaron cuando niño; creo que sentirme con un poco de locura o pretender serlo tiene un parecido muy alto, pero la diferencia esta en que quien pretende serlo, no lo disfruta, quien se siente loco, si lo disfruta, lo complace al grado de una perversión surrealista de su propia subjetividad.
Esto es delicioso, sentirme así, un loco por la vida, sin pretender serlo, solo siendo, sintiendo y naciendo de una .extraña manera. Lo más relevante de esto, es que no necesito respirar para sentirme vivo, basta con que alguien te acaricie y te sientes vivo nuevamente, así de simple.
"Cuando un amor muere, mueres con él, pero naces con el siguiente".
0 comentarios:
Publicar un comentario